Reservoir Dogs. El punto de vista

reservoir-dogs-blondeReservoir Dogs es la primera obra de Quentin Tarantino como director.

El argumento de esta película gira en torno a una escena que nunca llegamos a ver como espectadores: el atraco a un banco. Otra trama importante será el hecho de que el Señor Naranja es un policía infiltrado, aunque, en este caso, es más importante para los personajes que para los espectadores, pues desde el principio sabemos quién es.

Se ha discutido mucho sobre si este filme es un plagio o un homenaje, haciendo grandes críticas al director, ya que es una fotocopia de la película City of Fire de Ray Lamber. La única diferencia entre ambas es que la de Lamber está contada de manera lineal y, por otro lado, la de Tarantino muestra un estilo innovador, con juegos en la estructura y saltos temporales.

Analizaremos el punto de vista con la escena de la tortura del señor Rubio al policía. He escogido el fragmento que comienza con un plano de la bota de Michael Madsen, de donde se saca una cuchilla de afeitar, y termina. con el corte de oreja del policía.

Utiliza una música anempática, pues tenemos una diferencia de ambiente psicológico entre música e imagen. Suena la famosa canción “Stuck in the middle with you” mientras vemos como ocurre un momento violento en la pantalla.

Esta escena combina un punto de vista Objetivo con un Semisubjetivo. La cámara se sitúa detrás del policía casi toda la acción, viendo cómo actúa el señor Rubio. Pero también tenemos un punto de vista objetivo cuando vemos la cara de sufrimiento del policía mirando a Madsen.

Es objetivo, y no subjetivo del otro personaje como se podría pensar, pues él está tan inmerso en su baile que no va a pararse a mirar al policía ni se preocupará de su estado.

Pero, podríamos decir, sobre todo al final de la escena, que es un punto de vista subjetivo de un espectador que está dentro de la diégesis y sabemos que es la cámara; aunque suene raro, es ella quien aparta la vista cuando le corta la oreja, igual que haríamos nosotros. Nos introduce en la acción como si estuviésemos allí.

En cuanto a la perspectiva, nos encontramos ante una básicamente oblicua. Aparece algo más frontal cuando el señor Rubio baila, así como la profundidad de campo, que aumenta y nos muestra sin problemas la nave. Pero, la profundidad de campo disminuye cuando vemos los planos del policía, pues lo único que importa es su cara de dolor, el fondo nos da igual.

La organización de la composición es fundamental. Tenemos 3 focos: el policía inmóvil atado a la silla, el señor Naranja (también policía) tirado en el suelo, inmóvil por el balazo, y el señor Rubio moviéndose a sus anchas de un lado al otro de la composición. Luego, en el momento de la acción real (el corte) el señor Rubio se sentará sobre el policía demostrando su superioridad y, por tanto, la debilidad del otro.

En cuanto al aire, los planos de Madsen tienen mucho más que los del policía, que está agobiado, asustado, sin saber qué va a hacer con él, pero sabe que nada bueno.

Lo anterior podríamos relacionarlo con el tamaño de los planos. Los planos del señor Rubio son mucho más amplios, generales, mostrando el baile, el espacio, describiendo la situación… En cambio, los planos del policía son todos planos cortos o primeros planos, dramatizando la acción y los sentimientos del personaje.

No estamos ante un punto de vista fijo, sino móvil. La cámara no para de moverse.

Por un lado están las panorámicas de seguimiento al señor Rubio, mientras baila, pone la música, se va a ver al señor Naranja… Y, por otro lado, está el travelling circular que se hace en torno al policía, dramatizando su angustia.

Los únicos momentos en los que la cámara está fija es cuando, ¡zas!, el señor Rubio da el primer corte en la cara al policía. La cámara para, ante el shock que esto le produce. Después, tenemos una secuencia de tres planos fijos, aunque el último se terminará desviando hacia la izquierda, con una panorámica, para no ver el corte de oreja. La cámara vuelve en sí, se humaniza y evita la visión de esa escena brutal.

Por último, y no menos importante, hay que destacar el fuera de campo que ya venimos advirtiendo desde líneas anteriores. En principio es una escena en la que parece que vemos todo, que todo está en campo, hasta el último momento en que la cámara aparta la mirada y nos muestra una “pared” (en la que por cierto pone “Watch your head”) con tal de no ver cómo el señor Rubio hace esa masacre. No obstante, aunque no lo vemos, sabemos que lo está haciendo. Ya nos ha dado la pista al apartar la mirada pero, además, escuchamos los gemidos del policía. Esta es una técnica que nos sirve, tanto para ahorrar costes de producción como para crear suspense.

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