El caso Heineken

“Kidnapping Mr. Heineken”  es una película de 2015 dirigida por Daniel Alfredson, que cuenta la historia del secuestro real que sufrió en 1983 Freddy Heineken.

La trama se centra en cinco amigos de la infancia, financieramente desesperados, que utilizan como medio la delincuencia para conseguir su objetivo: hacerse ricos. Para ello, secuestran al magnate de la cerveza, interpretado por Anthony Hopkins, (y a su chófer) a plena luz de día.

No es arbitrario que ponga al chófer entre paréntesis. ¿Es que acaso él importa? Está claro que no. El que tiene el “parné” es el otro. Y al allegado, como si queremos matarle desde un principio…

El elenco cuenta con actores de la talla de Sam Worthington, Jim Sturgess o Ryan Kwanten. Todos ellos hacen un trabajo interpretativo magnífico, destacando a Sturgess y, en especial, a Hopkins.

Técnicamente, podríamos decir que la película es bastante respetable. Tiene todo lo que podríamos esperar de ella, bien cuidado y medido, sin detalles que llamen demasiado la atención. Simplemente están y dan significado, como vemos en el siguiente fotograma:

heineken 2

He elegido esta imagen precisamente porque creo que transmite muy bien la esencia de la obra. No es una historia protagonizada por el secuestrado, no. Si no que las víctimas reales de la película son los propios secuestradores. Están angustiados, se ponen nerviosos, discuten entre ellos, pierden todo lo que puedan llegar a tener, conocemos sus vidas y nos apiadamos de ellos… Y, mientras tanto, Heineken tan tranquilo, como si la cosa no fuese con él. (Ya he dicho que el chófer no importa, ¿verdad?)

Es más, podríamos decir que es el magnate quien manipula a sus raptores. Los exprime hasta que ya no pueden más, ya sea con su palabrería o simplemente con estar ahí, donde está.

Probablemente, en la vida real, Freddy no mantendría la parsimonia que le caracteriza, pero, si le quitan esa cualidad en la ficción, lo que le rodea perdería todo el sentido. Y, por ende, dejaría de gustarme tanto como me ha gustado.

heineken

Para finalizar, me gustaría quedarme con una frase pronunciada por Heineken: “Hay dos formas de ser rico en esta vida: una es teniendo mucho dinero, la otra es tener muchos amigos. Pero no puedes tener ambas“. Y, básicamente, en eso se resume la película.

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