El Arte Pop de Roy Lichtenstein

“El arte comercial era lo único que todos odiaban. Pero según parece tampoco lo odiaban lo suficiente”. – Roy Lichtenstein

Tal día como hoy, un 27 de octubre de 1923, nació en Nueva York Roy Fox Lichtenstein, uno de los principales artistas del pop art. Sus obras son tan famosas y tan apreciadas que aún hoy en día son muy valoradas en las casas de subastas. Tanto es así que la casa Christie’s adjudicó su obra Woman with flowered hat por la friolera cifra de casi 44 millones de dólares.

Lichtenstein nació en el Upper West Side de Manhattan. Desde muy pequeño se interesó por el dibujo y la construcción de maquetas, y durante el instituto formó un grupo de Jazz, algo que ya comenzó a encauzar su gusto por el desarrollo creativo y las artes. Pero definitivamente lo que estableció su modus operandi a la hora de concebir una obra fue un curso impartido por el profesor Hoyt L. Sherman titulado Dibujar mirando. En él los alumnos estaban en una sala a oscuras y en medio de la habitación tenían un objeto, el cual era iluminado con una ráfaga de luz durante breves instantes. A continuación, tendrían que dibujar ese objeto en función de lo que hubieran percibido, lo que el profesor llamó percepción organizada.

Tras finalizar su reclutamiento para la Segunda Guerra Mundial, Lichtenstein termina sus estudios en Bellas Artes y acepta un trabajo como profesor en la Universidad Estatal de Oregón. Será a partir de 1949 cuando comience a participar en exposiciones colectivas, abriéndose un hueco en el mundo del arte, hasta que comience a exponer en solitario en 1951, en la Carlebach Gallery. Durante toda esta etapa, su obra es muy expresionista y abstracta, influenciado por Picasso y Matisse, con cuadros de músicos y obreros pintados con un delineado muy marcado. De esta etapa no se conserva ninguna obra ya que el pintor renegó de ellas y las destruyó.

Será a partir de los años 60 cuando se dé la archiconocida obra del americano, basada en viñetas de cómic, con los característicos colores primarios de su obra y la utilización de los puntos Benday, los cuales ahora se obtienen utilizando Photoshop, pero él los conseguía a partir de un pincel de pelo de perro sumergido en pintura de óleo y una plancha de metal perforada. Esta técnica daba la impresión de que el cuadro estaba totalmente pintado desde un punto de vista alejado, sin embargo, cuando te acercabas a él veías el truco.

En 1961 realizó su primera obra en viñeta, Look Mickey, con la que comenzó a establecer la imaginería de productos de consumo como uno de sus principales temas. Convirtió al artista en el inventor del arte pop, mucho más allá de lo que se crea sobre Andy Warhol y su egocentrismo.

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Look Mickey! (1961)

Ese mismo año el comerciante de arte Leo Castelli se interesó por su obra e hizo que las ventas de estas se disparasen. Así mismo, organizó una exposición monográfica del pintor que fue un éxito, y permitió a Lichtenstein seguir con su trabajo.

Lo que destaca de la obra del neoyorkino es el gusto por lo mundano y lo que se consideraba como vulgar en el mundo del arte del momento. Pintar una radio o una comida constituía el odio de los más snobs del momento, mientras que para él era la verdadera inspiración: se sentía realmente a gusto con ello. A partir de aquí su obra bebía de los cómics, transformándolos en un lenguaje pictórico, y utilizaba únicamente los colores primarios (azul, rojo y amarillo) aunados con el blanco y el negro de las gruesas líneas de los contornos de las figuras. Hacía de sus obras algo muy vistoso y agradable de ver. Es también la época de sus cuadros-viñeta, parecidos a las tiras de cómics, probablemente sus obras más famosas.

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Head with blue shadow (1967)

Durante las décadas de los 70, 80 y 90, volvió a sus orígenes con influencias del expresionismo, la abstracción y el surrealismo, hasta culminar con algunas de sus últimas obras, las brushstrokes, de las que no resultó muy satisfecho: “Parecían lonchas de bacon”, declaró en una entrevista. No obstante, una reproducción en escultura de esas lonchas preside el patio del edificio Nouvelle del Museo Reina Sofía de Madrid.

Aún con una obra tan prolífica y un impacto cultural tan grande, Roy Lichtenstein, descrito como tímido y modesto, siempre dudó de su éxito y de si realmente se le recordaría en algún aspecto por lo que hacía. Creo que podemos confirmar con un rotundo sí que fue un gran artista que supo explotar algo novedoso en el momento correcto, siendo el precursor del pop art, corriente que ni él mismo supo definir al crítico Gene Swenson: “No sé, el uso del arte comercial como tema en la pintura, supongo. Era bastante difícil encontrar una pintura lo suficientemente despreciable para que nadie quisiera colgarla. Todo el mundo colgaba cualquier cosa. Casi se podía colgar un trapo empapado de pintura, porque todos estaban acostumbrados a este tipo de cosas”.

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