Cómo convertir los lugares comunes en inusuales como Edward Weston

“Siento en el repollo todo el secreto de la fuerza vital; estoy perplejo, emocionalmente excitado, y gracias a mi manera de presentarlo, puedo hacer participar a los demás en el conocimiento que tengo de la forma del repollo -porque ella es así y no de otra forma- así como sus relaciones con todas las demás formas”.

El considerado como pionero y uno de los representantes de la Fotografía Directa, Edward Weston, se inició en la fotografía como todo aquel fotógrafo de su época: le regalaron una cámara, estudió en el Colegio de Fotografía de Illinois, trabajó como retocador y asistente de laboratorio y abrió su propio estudio fotográfico de retratos.

Pero llegaron los años veinte, y Weston comenzó a experimentar buscando motivos abstractos y ángulos de enfoque insólitos fotografiando rostros y desnudos. De hecho, en 1922 realizó sus primeras fotografías en las Acerías ARMCO. Sus imágenes, que en un principio respondían al estilo picotiralista, empezaron a evolucionar hacia un a fotografía mas abstracta.

Steel: Armco, Middletown, Ohio, Edward Weston, 1922
Steel: Armco, Middletown, Ohio, Edward Weston, 1922

A partir de este momento solo realiza fotografías muy precisas con gran fidelidad de detalles y una asombrosa nitidez. Este cambio se vio reforzado al conocer a los fotógrafos de vanguardia en ese momento como Alfred Stieglitz, Charles Sheeler y Paul Strand.

Emocionado con esta época de cambios, Edward Weston abandonó a su familia para marcharse a Nuevo México junto a su hijo y Tina Modotti, donde abrieron un estudio fotográfico, gracias al cual establecieron contacto con los intelectuales mexicanos, como Diego Rivera o Frida Kahlo.

Diego Rivera, Edward Weston, 1924
Diego Rivera, Edward Weston, 1924

Tina Modotti fue una actriz de cine mudo, diez años más joven que Weston: trabajó como modelo, después fue alumna del fotógrafo y acabó convirtiéndose en su amante. Ambos decidieron abandonar California y aventurarse en una nueva vida. A la fascinación por México se unió la fascinación que ambos sentían el uno por el otro y la fascinación por la fotografía.

Entre ambos crearon un nuevo planteamiento fotográfico que evolucionaba del pictorialismo a la fotografía directa, o como ellos lo describían: “impresionismo académico que da más importancia a lo que se nota casualmente que a aquello que se sabe positivamente”. Es decir, fotografías que no intentan parecer pinturas y que se concentran en retratar las cosas tal como son, pero, sobre todo, que comenzaban a comportarse como la conocemos hoy. El trabajo conjunto fue tan compacto que costaba identificar el autor de cada fotografía. Su trabajo consistía en retratar objetos cotidianos como cebollas, caracolas o, incluso, retretes, a través de la abstracción para resaltar valores fotográficos como la gama tonal, el grano o el foco.

“Estuve fotografiando nuestro inodoro, ese lustroso receptáculo esmaltado de belleza extraordinaria. (…) He aquí todas las curvas sensuales de la “divina figura humana”, pero sin las imperfecciones. Jamás llegaron los griegos a una culminación tan significativa de su cultura, y de algún modo me recordó aquel avance gradual de contornos elegantes, a la Victoria de Samotracia”.

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Llegados a este punto cabe mencionar a Marcel Duchamp como cabeza visible del cambio de dirección del arte. En 1917, Duchamp cogió un urinario, un objeto real, y lo desplazó de su utilidad, es decir, de su contexto (el baño) para introducirlo en un museo: convirtió en arte un objeto cotidiano. Sin embargo, la fotografía de un retrete de Weston de 1925, es una representación del objeto, donde lo que resaltan son los valores fotográficos. Aquí la obra de arte es la fotografía.

La relación Modotti- Weston duró cuatro años, ya que llegó un punto en el que ambos empezaron a tomar caminos separados: Weston continuaba su búsqueda en la técnica fotográfica, pero Modotti comenzó a interesarse por la política y la denuncia. Por eso, Weston se volvió a Estados Unidos y Modotti prosiguió su vida allí, militando en el Partido Comunista para acabar abandonando la fotografía.

Ahora, las imágenes de Weston dotan una forma escultural a objetos cotidianos, capturando su belleza y encanto. Declaraba que el realismo era la base de su arte, remarcando las composiciones rigurosas de la naturaleza y de los objetos. Solía decir: “presentación en lugar de interpretación” en un intento de hacer ver “las cosas en sí mismas”, en su esencia.

“Trabajar con una visión más clara de la forma puramente estética. Sabía que estaba fotografiando desde dentro, sentía la vida como nunca”.

Buscaba la verdadera sustancia de la fotografía con imágenes que resaltaban por su máxima resolución, su escala tonal o la instantaneidad. Las fotografías de este momento asumieron el origen óptico- mecánico del medio.

En 1932, Weston, junto a otros fotógrafos como Ansel Adams e Imogen Cunningham, fundaron el grupo F64, el núcleo de la fotografía directa estadounidense, que se enfrentaba al pictorialismo imperante. Este grupo utilizaba un diafragma cerrado al máximo para conseguir una imagen nítida de objetos cotidianos, retratos desprovistos de afecto y la grandeza del paisaje californiano.

“Solo con esfuerzo se puede obligar a la cámara a mentir: básicamente es un medio honesto, de modo que el fotógrafo tiene muchas más probabilidades de acercarse a la naturaleza con espíritu inquisitivo, de comunión, que con esa petulancia impertinente de los “artistas” engreídos. Y la visión contemporánea, la nueva vida, se basa en una aproximación honesta a todos los problemas, morales o artísticos. Las fachadas falsas de los edificios, la falsa moral, los subterfugios y la charlatanería de toda clase, deben ser, serán erradicadas”

Dunes, Oceano, Edward Weston, 1936
Dunes, Oceano, Edward Weston, 1936

En 1937 recibió la Beca de John Simon Guggenheim Memorial Fundation, convirtiéndose en el primer fotógrafo que se hizo acreedor de esta distinción. Por eso, se recorrió durante dos años California y los estados vecinos, convirtiendo “los lugares comunes en inusuales”.

“Las excursiones Guggenheim eran como complicadas búsquedas del tesoro, con pistas falsas mezcladas con las verdaderas. Siempre había amigos que nos dirigían a sus paisajes o vistas o formaciones favoritas. A veces los datos eran útiles y obteníamos verdaderos trofeos Weston; a veces la recomendación terminaba en un fiasco (…) y conducíamos durante millas sin ninguna recompensa para entonces, yo había llegado al punto de no gozar de ningún paisaje que no interesara a la cámara de Edward, de modo que él no arriesgaba mucho cuando se recostaba en el asiento y decía: “No estoy durmiendo, solo descansando la vista”. Sabía que mis ojos estaban a su servicio, y que en cuanto apareciera algo con aspecto “Weston” detendría el automóvil para despertarlo”.

Charis Weston (citada en Ben Maddow, Edward Weston: Fisfty Years, 1973)

En 1948, enfermo de Parkinson, tuvo que abandonar la fotografía, y el 1 de enero de 1958 moría en California, dejando un importante legado no cuantificable: el concepto de fotografía alejada de la pintura. Pero, sobre todo, y como todos los fotógrafos que hemos tratado, que el cambio de punto de vista, mirar diferente, es la base para hacer cosas importantes.

Cabbage leaf, Edward Weston, 1931
Cabbage leaf, Edward Weston, 1931

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